Departamento FMC
Este departamento se concibe como un espacio abierto, continuo y profundamente habitable, donde la arquitectura interior se construye a partir de la luz natural, la materialidad honesta y una relación constante entre los distintos ambientes. La distribución favorece la fluidez visual y funcional, integrando sala, comedor y cocina en un solo gesto espacial que se recorre sin interrupciones.
La materialidad juega un papel central en el proyecto. La madera natural, presente en mobiliario fijo, muros y detalles, aporta calidez y ritmo, mientras que los tonos neutros en muros y textiles permiten que la luz se refleje de manera suave a lo largo del día. El equilibrio entre superficies claras y elementos oscuros genera contraste y profundidad sin perder serenidad.
La vegetación se integra como parte esencial del proyecto, no solo como elemento decorativo, sino como recurso espacial que suaviza transiciones, define zonas y refuerza la conexión con lo natural. Plantas de distintas escalas acompañan recorridos, enmarcan visuales y aportan vida al interior.
La iluminación artificial se trabaja de forma contenida y estratégica, combinando luz puntual y ambiental para acompañar los distintos momentos del día. Detalles como iluminación integrada en carpinterías y acentos cálidos generan atmósferas íntimas al caer la noche, sin competir con la arquitectura.
El resultado es un departamento equilibrado, cálido y funcional, donde cada decisión responde a una intención clara: crear un espacio que se viva con calma, que envejezca bien y que acompañe la vida cotidiana desde la sencillez, la coherencia y el cuidado por los detalles.
