Oficina PDP
Este espacio de trabajo nace como una extensión íntima del proceso creativo. La oficina no se plantea como un lugar rígido o puramente funcional, sino como una “piel” que envuelve y acompaña cada etapa del proyecto: pensar, dibujar, investigar, decidir y materializar.
La composición se construye a partir de una paleta honesta y atemporal. La madera natural domina el fondo y genera una sensación de refugio y concentración, mientras que el plano oscuro del escritorio aporta peso visual y ancla el espacio. Sobre esta base sobria se disponen objetos cotidianos, libros y piezas artesanales que no solo decoran, sino que cuentan historias y sirven como herramientas de inspiración constante.
La iluminación juega un papel clave. Una lámpara puntual y cálida crea atmósferas cambiantes a lo largo del día, permitiendo pasar de una luz funcional para trabajar a un ambiente más íntimo para reflexionar. Las sombras suaves sobre las texturas de la madera y el arte en relieve del muro aportan profundidad y ritmo visual.
El mobiliario integrado optimiza el espacio y lo mantiene ordenado sin perder carácter. Cada repisa actúa como vitrina de referencias materiales, formas y tonos que luego se traducen en los proyectos. Así, la oficina se convierte en un laboratorio silencioso donde las ideas toman cuerpo.
Es un lugar pensado para una sola persona pero abierto a múltiples ideas: sereno, táctil y cálido. Una piel que protege el proceso creativo y, al mismo tiempo, lo expone a través de sus objetos, texturas y luz.
